Marco A. Dorantes

Este es mi blog* personal para temas generales; además, publico en estos blogs:
Temas técnicos de formulación de software:en Español y en Inglés.
Mis aportaciones en un seminario de introducción a la Filosofía.
*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Saturday, November 19, 2011

Cristianismos diversos

¿Para qué pensar acerca del cristianismo? Pues, entre muchas otras razones, para entender el momento histórico-cultural en el que me encuentro y que, seguramente, representa el molde que ha influido en gran parte de mis pensamientos, actitudes, valores, y casi el todo de una persona común como yo, inmersa en mi estrecho y sesgado ambiente sociocultural. En otras palabras: para conocer más de aquel que aparece todas las mañanas frente al espejo.

Yo ya no me considero cristiano en ningún sentido religioso popular ni en ningún sentido que tenga relación con lo sobrenatural. Mi interés por el cristianismo es de tipo antropológico; desde la perspectiva general de la antropología cultural pero como base para la reflexión en la antropología filosófica. El yo de mi mocedad afirmaría que, por tanto, se ha erigido un muro “espiritual” entre él y mi yo de ahora; que ya no somos “hermanos espirituales”, que ya no es posible la “comunión espiritual”, pues ya no compartimos las mismas creencias. Pero ahora pienso que ese muro tan sólo es imaginario y que eso de “pensar y sentir de la misma manera” como requisito para la comunión, en los hechos, ha resultado una idea falaz.

El cristianismo hoy es un mosaico multicolor formado por una sorprendente diversidad de creencias. Un mapa de tales creencias correspondería con la geografía cultural de Occidente en distribución y en granularidad; es decir, es común que los gremios religiosos cristianos se agrupen con base en su localidad y con base en alguna uniformidad de creencias. Por ejemplo, algún protestante podría tener una parroquia católica enfrente de su casa pero preferirá trasladarse a otro lugar para congregarse con personas de creencias más afines.

¿Qué podría ser más diverso que el cristianismo de hoy? Pues con base en cómo están dadas las cosas en la historiografía bíblica, una justificada respuesta sería: el cristianismo de los primeros siglos de la era común. Pues al tomar en serio el estudio histórico-crítico de la Biblia, tanto en amplitud como en profundidad, uno queda realmente perplejo ante la diversidad de cristianismos durante aquel tiempo y ante la ausencia de evidencia para justificar a un solo cristianismo como el “original”. Para comprender esto una persona con interés podría considerar emprender una investigación por cuenta propia; para tal efecto, una bibliografía como la presentada en la siguiente página podría ayudar: Ontología general y filosofía de la religión.

Algunas facciones cristianas de hoy piensan injustificadamente que durante el primer siglo cristiano existió un pensamiento único y uniforme acerca del cristianismo, y que toda disensión era herejía. A partir de esa injustificada creencia promulgan, como un ideal insigne, la idea retrógrada de volver a ese supuesto cristianismo “puro” del primer siglo. Pero esa idea de “pureza espiritual” no resulta, en los hechos, muy diferente de otras creencias xenofóbicas como la idea de “pureza racial” del nacionalsocialismo nazi y otras ideologías que, llevadas a sus últimas consecuencias, derivaron en inquisiciones, genocidios, limpiezas étnicas, y otras atrocidades.

El cristianismo tiene aspectos positivos, desde luego que sí, pero la “pureza” ideológica, dada su historia, pertenece definitivamente a sus aspectos negativos.

Wednesday, November 16, 2011

Científico analfabeto

El sábado pasado, 12 de noviembre de 2011, fue el tercer, y último, día del evento Ciudad de las Ideas. Lo primero en el programa para ese día fue el ya tradicional debate; en esta ocasión con la pregunta: ¿La vida tiene un propósito? El cual derivó en la típica oposición entre ateos y teístas.

El debate y la discusión de un tema es algo edificante en tanto se tenga la disposición de entender lo que las distintas personas se esfuerzan en decir al respecto. Aún más edificante resulta si aprendemos algo acerca de cómo podrían ser refutadas nuestras propias opiniones [1]. De ahí que la discusión puede ser un muy excelente medio para el aprendizaje; como lo han mostrado tantos finos maestros desde la antigüedad helénica, la época moderna a partir del Siglo de las Luces, hasta algunos maestros en la época contemporánea.

Hay tanto por decir del tema, pero aquí sólo quiero hacer notar lo que creo fue un desacierto por parte de uno de los participantes en el debate del sábado pasado: Michael Shermer, ateo, monista y editor en jefe de la revista Skeptic.

En esta ocasión cada debatiente hizo una pregunta directa a un oponente, sobre cuya respuesta podría replicar brevemente. Tocó el turno a Dinesh D'Souza, cristiano conservador y apologista, para formular su pregunta a Michael Shermer: “¿Qué hay después de la muerte?” La respuesta del Sr. Shermer fue: “Nada, no hay nada”.

¿Dónde está el desacierto?

Pues en que el Sr. Shermer simplemente no tiene el soporte —ni yo tampoco— para justificar su respuesta; es decir, realmente no lo sabe. Puede tener una intuición, puede ser muy sincero, puede sentir profundísimamente “en su corazón” que su respuesta es cierta, pero nada de eso representa una base firme de conocimiento para responder a semejante pregunta. Lo mismo aplica para quien afirme tener conocimiento acerca de lo sobrenatural [2].

¿Para qué hacer notar este desacierto? Pues dado que el Sr. Shermer aboga por la ciencia, y habría menores de edad escuchando, me parece importante anotar una evidencia más de que aun en la comunidad científica hay dogmatismo y que, por tanto, el analfabetismo filosófico está presente incluso entre científicos.

Quizá fue el tema, quizá la pregunta fue muy distinta de otra que contestó en el debate que tuvo con Douglas Jacoby cuando se le preguntó sobre el origen del Universo. A los 5:10 minutos del siguiente video se le hizo un pregunta ante la cual dio una respuesta —a mi parecer— adecuada: Jacoby-Shermer Debate, 5/10.

[1] ¿Qué es el sentido crítico débil?

[2] ¿Cómo lo sabe?