Marco A. Dorantes

Este es mi blog* personal para temas generales; además, publico en estos blogs:
Temas técnicos de formulación de software:en Español y en Inglés.
Mis aportaciones en un seminario de introducción a la Filosofía.
*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Wednesday, May 04, 2016

Sobre «Dios» — Fe como concordia


Ese asunto de la fe ha resultado muy interesante pues hay muchos y variados tipos de fe.

Recién llegó a mi atención otro tipo de fe: fe como concordia. Un rasgo de este tipo de fe es la enorme envergadura de su receptividad ante ideas nuevas y disímiles. Su contrario es la fe dogmática y centrada en una sola perspectiva excluyente, lo cual incita la discordia.

La fe como concordia tiene también su base en la confianza, pero esta confianza es muy particular y algo contradictoria: confía en lo desconocido. Es decir, lo conocido a la fecha no es todo lo que puede ser digno de creer o aceptar, sino que hay todavía mucho que aún es desconocido y que también será digno de creer o aceptar. Este tipo de fe no se encierra en un solo sistema doctrinario, sino que permanece abierta.

Quienes ejercen este tipo de fe consideran incrédulos a quienes ejercen la fe como confianza sólo en lo conocido. El caso es que, como según dijo Isaac Newton: «lo que conocemos es una gota, lo que desconocemos es el océano».

Saturday, April 30, 2016

Sobre «Dios» — ¿Qué es religión?


Si al decir «religión» se dice no un conjunto de creencias o dogmas sino un conjunto de sentimientos de profunda veneración y ardiente fervor a lo sagrado y a lo divino, si se dice no un conjunto monótono de rituales sino un conjunto de hábitos de aprendizaje, de autocrítica, de mejora de la mentalidad propia y de asombro por la destreza humana para pensar, si en los hechos es similar a decir «profesión», entonces en ese sentido —y sólo en ese sentido— claro que sí soy una persona muy religiosa.

Tanto es así que a “mi religión” –por ahora– la llamaría un ejercicio no de religión per se sino de filosofía de una religión de ese tipo. Mi religión es la filosofía de lo religioso; es decir, mi religiosidad es la acción reflexiva acerca de poner atención, cuidado, escrúpulo, diligencia, esmero y solicitud en el pensar y en el actuar.

La filosofía de la religión, como disciplina de estudio crítico, abierto, riguroso y no confesional, es una reflexión filosófica libre de ataduras dogmáticas acerca del fenómeno religioso. No intenta prescribir ni normar, sino describir y entender. Por ejemplo, esta disciplina se esfuerza por esclarecer lo que ocurre en el fondo de esa firme base sentimental sobre la cual se apoya el fenómeno religioso. Además, intenta hacer explícito lo que está en juego entre la teología revelada y la teología natural.

La filosofía de la religión es un ingrediente para una teología filosófica propia de un adulto; es decir, alguien que encara su responsabilidad para tomar conciencia de toda tutela mental y espiritual con el fin de dejarlas atrás. La práctica de la filosofía de la religión puede ser liberadora en la medida en que ayude a distinguir entre lo valioso de la ficción y lo insulso de la fantasía.

Sunday, April 03, 2016

Sobre «Dios» — ¿Detalles irrelevantes?


De acuerdo, desde algún tipo de exégesis místico-literaria esas preguntas del insulso cartelito podrían no ser las más atinadas para entender el relato de la resurrección. Pero entonces, si algún judeocristiano principiante quiere tener fe en el relato bíblico y hace esas preguntas después de haber comparado lo dicho en los evangelios canónicos al respecto, ¿cuál de todos los relatos canónicos es el que tiene que creer para entonces decir que tiene fe? Claro, ese judeocristiano principiante no está interesado en cualquier tipo de fe sino en la única y verdadera fe que es relevante y cuenta ante el Dios judeocristiano.

¿Acaso será que no existe esa “única y verdadera” fe judeocristiana? ¿Qué dice al respecto la historia de las escisiones en los judeocristianismos?

Algunos apologetas judeocristianos afirman que esos detalles son irrelevantes y que no afectan ni un ápice “el mensaje central” de su teoría soteriológica preferida; es decir, no afectan al tipo de salvación que les acomoda, que les hace sentir “salvados”. Pero el hecho es que los textos antiguos canónicos tienen demasiadas variantes que no pueden ser reconciliadas en un solo todo coherente. Si no hay un todo coherente, ¿a cuál “mensaje central” se refieren?

Además, hay hechos y hay interpretaciones de esos hechos. ¿Por qué los apologetas judeocristianos pretenden defender su exégesis preferida como “la mejor” en lugar de decir con claridad al creyente ordinario que debe, él mismo, cuestionar sus creencias y mejorar su destreza hermenéutica para lograr exégesis propias, más sensibles con la pluralidad histórica presente en los textos antiguos que tanto veneran?

¿Acaso no dice algo tanta variación en esos textos antiguos? ¿No son acaso esas variaciones y discrepancias parte de “el mensaje”? Como no hay un solo todo coherente al que se le pueda llamar “el mensaje central” judeocristiano —de ahí la pluralidad histórica en los judeocristianismos desde sus inicios— no hay en realidad una sola doctrina que sostenga una sola fe judeocristiana sino muchas y variadas.

Un ejemplo desde la base de los judeocristianismos: el libro del Génesis contiene dos relatos diferentes de la creación. ¿Por qué el o los escritores dejaron ambos relatos para la posteridad? ¿Qué intentaron decir con ese hecho histórico (me refiero a la presencia de los dos diferentes relatos)? ¿Acaso que desde el inicio hay una única y verdadera manera de entender estos relatos o acaso que desde sus orígenes los judeocristianismos abrazan la pluralidad de perspectivas?

Las tradiciones textuales de los judeocristianismos son como moldes que han dado forma a multitud de posibles interpretaciones. Se han interpretado de manera fanática, misógina, homofóbica, xenofóbica, sádica, etc., pero también han moldeado interpretaciones que edifican, por ejemplo, la compasión, la misericordia, la fraternidad y el amor ya presentes en el lector. Esos textos antiguos en sí mismos no son ni lo uno ni lo otro sino que sirven como recipientes del carácter de quien los interpreta. Por ejemplo, si el lector es agresivo y violento, entonces por lo regular su interpretación será bélica, legalista o militar.

Un grave problema es que un judeocristiano principiante otorgue tanta autoridad a esos así llamados “maestros de la Biblia”, quienes sólo propagan e imponen su propio carácter a los demás, blandiéndolo como “la verdad única” que usan contra las mujeres, los homosexuales, las ideas distintas, y contra todo aquello que sea diferente a su ortodoxia.

Saturday, March 26, 2016

Sobre «Dios» — ¿Apología de qué?


¿Qué defienden los apologetas cristianos? ¿La compasión, la libertad de conciencia, el amor, la amistad? Todo eso pertenece a la especie humana y ningún cristianismo —en todas sus variedades— posee el monopolio de esos valores humanos.

Entonces, ¿qué defienden? ¿Un sistema de creencias en particular, un conjunto preferido de dogmas?

¿Por qué alguien prefiere defender un conjunto fanático de dogmas por encima de valores humanos? ¿Se debe acaso a un intenso condicionamiento sectario? De ser así, si estos apologetas tan sólo son esbirros de alguna secta fanática cristiana, ¿cuál es el sentido de llamarles “maestros” de la Biblia? ¿Por qué no mejor sicarios de la cerrazón y del prejuicio?

¿Qué es un «maestro»? ¿Qué es la «Biblia»? ¿Quién es un «maestro de la Biblia»?

Mi propuesta es que cada uno reflexione sobre estas preguntas. Pero será necesario antes que cada uno recuerde qué es «reflexionar»; es decir, pensar atenta y detenidamente un asunto, especialmente la identificación y la reevaluación de las presuposiciones propias sobre dicho asunto.

La falta de reflexión crítica personal para identificar las presuposiciones propias a la hora de responder esas preguntas ha sido, en parte, la causa de muchos tropiezos en los resbaladizos suelos de los judeocristianismos. Esa falta de sentido crítico personal ha también sido la causa de la proliferación de tantos impostores así mismos llamados “maestros de la Biblia”.

Para mí está claro que antes acepté como «maestros de la Biblia» a quienes ahora reconozco sólo como entusiastas aficionados al paternalismo; algunos de ellos con “buenas” intenciones, pero ninguno con el rasgo que ahora busco en un maestro: enseña a cuestionar el asunto por uno mismo y a dudar atinadamente de lo enseñado.

Si alguien está realmente interesado en la Biblia debería conseguirse buenos maestros; es decir, quienes no endurezcan nuestras presuposiciones sino que ayuden a que cada uno mejore o cambie de mentalidad de manera justificada.

Por ejemplo, antes presupuse que los cristianismos eran algo por completo diferente de los judaísmos, pero no tengo justificación para ese presupuesto pues los cristianismos son formas de judaísmos.

Los judeocristianismos son un variado complejo de formas simbólicas; es decir, son como lentes de color a través de los cuales se observa y se interpreta una realidad sociocultural (un mundo lingüístico) dentro de una misma realidad natural (el mundo afuera, independiente, del lenguaje humano). Analizar los efectos de los judeocristianismos en una sociedad es una parte importante para llegar a comprender esa sociedad. Las sociedades contemporáneas tienen muchas influencias de los judeocristianismos y a mí me interesa identificarlas y quizá llegar a comprenderlas históricamente. Por lo que tomo nota del discurso de algún judeocristianismo, su narrativa simbólica, para luego corroborar las similitudes y las diferencias en estudios comparados. Por fortuna, hay muchos textos antiguos con los que se pueden hacer distinciones pertinentes entre discursos disímiles. Por ejemplo, por sólo mencionar un par de casos, hubo —y hay— judeocristianismos que afirman que la causa principal del dolor humano es Dios mismo que da lecciones morales a sus criaturas; por otro lado, hubo —y hay— judeocristianismos que afirman que la causa principal del dolor humano no es Dios sino las fuerzas malignas en una batalla entre fuerzas sobrenaturales.

Por supuesto, para comprender mejor tales narrativas es necesaria destreza interpretativa para tomar las claves literarias pertinentes.

Saturday, March 19, 2016

Sobre «Dios» — ¿Monopolizar el fanatismo?

LOS HIPOTÉTICOS DIOSES SÓLO HAN SERVIDO PARA DESUNIR A LOS HUMANOS Y ENRIQUECER A LOS CHARLATANES RELIGIOSOSLa idea de Dios forjada en la mente de nuestros ancestros, para tratar de explicar el por qué de las cosas, ha traído muchas desgracias a la humanidad, ya es tiempo de ignorar ese anacronismo tan nefasto y dedicarnos a lo que realmente es relevante, o sea, a la UNIDAD, HONESTIDAD y SOLIDARIDAD entre todos los humanos del planeta.¿Por qué los creyentes tienen diferentes versiones de Dios? Es lógico que así sea, ya que ellos veneran a dioses inventados por las diferentes culturas de nuestros ancestros; consecuentemente, estas divinidades al ser imaginarias nunca podrán comunicarse con los humanos e impedir que se pelen entre ellos, tratando cada cual de imponer a su dios a como dé lugar, generando con ello el atraso de la ciencia y la ética.De existir realmente Dios, él hablaría amablemente con todos los humanos desenmascarando a los dioses impostores, a la fe y a los ateos, consiguiendo con ello la unión de la humanidad entera, así de simple.José Aurelio ZAMALLOA B.

Posted by Confrontando Certezas vs Creencias on miércoles, 16 de marzo de 2016

¿Por qué con frecuencia una conversación sobre creencias deriva rápidamente hacia una disputa por tener la razón? Una disputa sin lucidez ni propósito que podría interesarle a psicólogos o psiquiatras como caso de estudio de lo demencial. Sospecho que las falsas dicotomías juegan un papel en ese sinsentido; por ejemplo, la falsa dicotomía entre teísmo y ateísmo.

Hay alternativas, por fortuna. Una alternativa es el regreso a los básicos de la curiosidad, el asombro, la lectura crítica, la indagación de la condición humana y la reflexión auto-crítica. Por fortuna una persona puede evitar el tropiezo de confundir creencia, mera opinión y conocimiento confiable. Por fortuna una persona puede desarrollar su sentido crítico para detectar cualquier alegato sin base que pretenda ser verdad absoluta. Por fortuna podemos desarrollar una conciencia crítica, de adultos pensantes, que sirva para reconocer que lo relevante es no dejar de aprender; es decir, de mejorar nuestra mentalidad actual o cambiarla por una más amplia.

Wednesday, March 02, 2016

Sobre «Dios» — ¿Para qué indagar sobre judeocristianismos?

Mi interés e investigación sobre la diversidad de judeocristianismos provienen de una perspectiva secular y laica. Considero muy importante estudiar este conjunto diverso de religiones judeocristianas no para denostarlas sino para entenderlas a conciencia, en su justa dimensión humana y desde una mirada adulta y madura. Así sería quizá posible aportar algo relevante al diálogo interreligioso, moral y político en nuestras sociedades, además de intentar evitar los tropiezos del fanatismo religioso y del descuido por ignorancia o por tribalismos anacrónicos.

Mi esfuerzo contemplativo parte de una autocrítica de mis más de 45 años de vivencias en formas variadas de judeocristianismos. Mi esfuerzo es, ante todo, una retrospectiva crítica de quién he sido para entender quién soy ahora. Hace ya más o menos cinco años abandoné toda forma de religión judeocristiana pues dejaron de ser edificantes para mí; además, porque reconocí que los sistemas axiológicos de las ideologías judeocristianas aportan mucho a los problemas en nuestras sociedades, y muy poco a las posibles soluciones. Por ejemplo, su fijación fanática por su idea de verdad incluso por encima del amor y de la compasión hacia lo diferente y hacia la otredad.

Tuesday, March 01, 2016

Sobre «Dios» — Judeocristianismos como literatura


¿Fue Jesús el mesías judío? Para que una respuesta afirmativa tenga sentido es necesario aceptar que no fue un mesías como líder israelita que derrotaría a los enemigos políticos de Israel y conquistaría la libertad del pueblo judío, sino un mesías cuya esfera de influencia está en un supuesto mundo sobrenatural.

Un problema con la idea de un mundo sobrenatural es que no contamos con ningún conocimiento confiable sobre ese supuesto mundo. Además, esas diversas formas de judaísmo —es decir, los cristianismos— no son los únicos que reclaman tener el monopolio de ese supuesto mundo sobrenatural. Las condiciones, entonces, no están dadas para la fe como confianza pues precisamente no hay bases para la confianza en las cristologías que aceptan ese supuesto mundo sobrenatural.

Pero hay otras cristologías que no requieren aceptar un supuesto mundo sobrenatural. La esfera de influencia del mesías judío, en esas otras cristologías, es un “mundo espiritual” y tal esfera se entiende como el mundo subjetivo del sentimiento. La fe como sentimiento no es intersubjetiva sino propia de la vida psicológica personal. La fe como sentimiento pertenece al ámbito privado personal y es un tropiezo intentar imponerla a los demás. Tanto es así que esas otras cristologías se entienden mejor no en el contexto de una religión institucionalizada sino en el contexto del arte y del goce estético-literario.