Marco A. Dorantes

Este es mi blog* personal para temas generales; además, publico en estos blogs:
Temas técnicos de formulación de software:en Español y en Inglés.
Mis aportaciones en un seminario de introducción a la Filosofía.
*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Tuesday, December 12, 2017

Sobre «Dios» — la ‘nueva vida’


Flatliners (2017)

¿No acaso este relato está relacionado con el relato judeocristiano de la ‘nueva vida’ como promesa de redención? Redención no en un supuesto futuro sobrenatural, sino aquí y ahora como resultado de enfrentar intelectual y emocionalmente las consecuencias de las comisiones y las omisiones propias, así como de encarar las remediaciones correspondientes.

Los simbolismos de algunas formas de judeocristianismos, en los que se propone, además, compartir la muerte, sepultura y resurrección de Jesús, el Cristo, en el rito bautismal, son simbolismos de una mística adicional y extraordinaria.

Con o sin esos simbolismos extras, lo relevante es transformarse. Y hacerlo con regularidad.

Wednesday, November 29, 2017

Sobre «Dios» — Sin palabras de origen


Si los manuscritos autógrafos se han perdido en las arenas del tiempo y los textos “originales” ya no existen, sino que sólo nos llegan copias de copias de copias de copias de copias, de traducción de traducción de traducción de traducción, entonces ¿en qué sentido podemos decir que sabemos, por ejemplo, lo que pensó Aristocles (Platón) o Eurípides o lo que pensó el autor anónimo al que se le atribuye la composición escrita del evangelio neotestamentario de Juan?

Las aproximaciones críticas a esos textos antiguos guardan los rasgos de una incertidumbre articulada; es decir, entre otras cosas, se elaboran con esmero las distinciones pertinentes entre lo que sí o no se puede decir de manera justificada.

Por supuesto, hay otros tipos de aproximación a dichos textos antiguos que también pueden ser aproximaciones edificantes. Por ejemplo, aproximaciones devocionales, poéticas, teológicas, literarias, etc. Cada una con su propio conjunto de sistemas pertinentes de interpretación.

En cualquier caso, una interpretación edificante no tropieza con los excesos de una certidumbre desarticulada y obcecada. En el caso de los textos neotestamentarios, por ejemplo, tal es aquella posición que en el fondo afirma saber algo que no se tiene manera de conocer: con la bandera de la “confianza en Dios” se afirma saber que una voluntad en un supuesto ámbito sobrenatural determinó un propósito a los hechos históricos y que, a pesar de tales hechos, guardó dicho propósito a lo largo del trascurrir de los siglos.

Podría ser ese el caso; sin embargo, a decir de la abundante evidencia, no se guardó ningún propósito a las claras; es decir, no ocurrió ningún milagro por el cual los manuscritos autógrafos fuesen conservados, sino que se perdieron. Por lo cual también está en duda el milagro de la supuesta “inspiración divina” por medio del cual los autores llegaron a conocer las palabras que escribieron —las cuales, precisamente esas palabras escritas de origen, son las que no se conservaron por ninguna acción sobrenatural.

Además, si tomo a la fe como una forma de confianza, entonces precisamente no hay bases para justificar semejante confianza. Es decir, podría ser un grave error teológico insistir en que ocurrió una acción sobrenatural como ‘determinar’ o ‘guardar’ cuando no hay bases para tal insistencia.

Sunday, October 29, 2017

Sobre «Dios» — ¿Qué es un Ser Divino de Sublime Belleza?


¿Qué es un Ser Divino de Sublime Belleza?

Ese conglomerado de conceptos —Ser, Divinidad, Sublimar, Belleza— es parte de la materia prima teorética en un ejercicio adulto de teología filosófica. Un adulto con libertad de conciencia puede, apaciblemente, dejar de lado toda interpretación infantil e insulsa sobre un dios antropomórfico que habita en un supuesto ámbito sobrenatural. Así podría enfocar su pensamiento en interpretar con creativo esmero aquel rico conglomerado conceptual y cultivar su gran potencial emotivo y transformador. Por supuesto, tal potencial no está en los conceptos per se, sino en el proceso de interpretación, en el recorrido. En ese recorrido, hecho por el propio individuo, está el potencial de auto-transformación. Por analogía con el montañismo, lograr la cumbre per se no es lo central, sino un recorrido de ida y vuelta por el cual la persona que retorna, sana y salva, no es la misma persona que partió, sino otra, en alguna medida, transformada.

Ciertamente, en una teología filosófica adulta no hablamos de nada suprahumano ni sobrenatural sino, precisamente, de lo crudamente humano. Una teología filosófica madura no dirige su mirada a lo extraterreno, sino al amplio campo llamado conciencia humana.

Thursday, August 24, 2017

Al respecto de Re-educación


Al respecto de Re-educación:

¿No es ese asunto de la ‘auto-reeducación’ otra forma de ‘lavado de cerebro’ o de ‘manipulación mental’? Si aceptamos que nuestra manera de pensar a la fecha —que creemos tan propia— tan sólo es el efecto inherente de la crianza a la que hemos sido sujetos local y culturalmente, entonces claro que sí; precisamente. Pero esta vez la persona quiere y busca permanecer consciente durante el proceso —el cual está en sus manos— y ese rasgo lo hace un proceso muy diferente que una mera programación mental a cargo de otros por inercia social. Por ejemplo, una diferencia es que la desprogramación mental inicia cuando uno mismo somete a examen crítico alguna creencia de mucha importancia personal y lo hace con la intención explícita de identificar y reconocer prejuicios. Así, el esfuerzo propio de reprogramación mental tendría posibilidad de substituir esos prejuicios por una creencia cierta justificada.

Saturday, August 19, 2017

Sobre «Dios» — Caerse de la fe


Caerse de la fe era para mí una terrible desgracia: el peor y más aterrador infortunio que pudiese padecer una persona. Ser un caído de la fe significaba perderlo todo: perder la salvación eterna; pero, no sólo perderla en el más allá, sino también perderla aquí y ahora. Caer de la fe era perderse en la oscuridad del mundo, era alejarse de la nítida claridad de la luz y desaparecer entre las tinieblas del pecado y de la desesperación dentro de un aterrador y negro vacío; un vacío reinado por la mentira y por la corrupción del alma.

Ahora comprendo que esa significación proviene de un ejercicio teológico. Un ejercicio que alguna persona hizo y propuso como si fuese la mejor y única manera de interpretación. El resultado de ese ejercicio teológico fue una propuesta que luego muchos otros adoptaron; muchos de ellos debido a que no concebían que ellos mismos pudiesen usar su propia facultad teológica para desarrollar una propuesta también propia.

Pues hace ocho años que soy un caído de la fe. Recuerdo decidir regresar el boleto al cielo que se me había regalado. Muchas gracias por el regalo, pero lo regreso. Lo regreso pues aceptarlo implica renunciar a algo que ahora valoro más: mi libertad de conciencia, mi libertad de pensamiento y mi libertad moral.

Sunday, March 12, 2017

Sobre «Dios» — Hacer teología – Parte IV


Dicen que una persona común y corriente –como yo– no puede hacer teología. Tal persona tan sólo debe aceptar con fe los dogmas que le dictan los prelados jerárquicos de la tradición religiosa que le corresponda por herencia familiar o por inercia social. Dicen, además, que esos ministros o pontífices de culto religioso son los únicos apoderados de la verdad depositada en sus sanas enseñanzas y que por tanto nosotros, gente común y corriente, les debemos a estos prelados nuestra completa obediencia. A la gente común y corriente, repiten sin cesar, no le corresponde hacer teología, sino acatar, por nuestro propio bien, la teología ya hecha y terminada por aquellos prelados jerárquicos.

Pero, ¿quiénes dicen o repiten eso? A la fecha, observo que lo dicen y lo repiten algunos de esos prelados, pero la gran mayoría de las ocasiones observo que lo dicen y lo repiten las personas comunes y corrientes; tal como yo mismo lo hice por algunos años. ¿Cómo explicar esas observaciones? ¿Por qué es más frecuente que quienes digan y repitan eso sean quienes precisamente lo acatan? Quizá sea mucha la inercia grupal o la pereza mental.

Por otro lado, observo que muchos de los que se dedican profesionalmente a la teología no dicen ni repiten esas ideas del primer párrafo, sino que con frecuencia invitan a cualquiera que tenga interés en hacer teología a iniciar con algo básico: cuestionar los dogmas y a pensar por uno mismo los temas teológicos de importancia personal.

Sunday, February 26, 2017

Sobre «Dios» — ‘El escenario de la verdad’


Corría el mes de julio de 2006, hace como once años. Era una mañana dominical. Asistí a una sesión de la escuela bíblica en la que en ese entonces era mi querida congregación fanático-religiosa —una entre tantas formas gremiales de judeocristianismos contemporáneos—. El tema general era teología y el punto en ese momento era ‘el escenario de la verdad’. El expositor me preguntó: «¿qué es la verdad?» Respondí lo que había concluido de mis propias lecturas de aquella época: «La verdad es que Jesucristo es Dios». De inmediato otro miembro de dicha congregación presente en esa misma sesión rebatió: «Esa tan sólo podría ser una verdad, pero no es la verdad».

Ese día me sentí sorprendido de tal comentario pues en ese tiempo creía que la figura de Jesucristo estaba en el centro de ‘el escenario de la verdad’ y creer mi proposición —que Jesucristo es Dios— era requisito en la definición de “cristiano”; es decir, si alguien no creía eso entonces no podía llamarse “cristiano”.

Recuerdo que algunos de esos así mismos llamados “líderes” y “maestros” aclaraban que Jesucristo no era ‘Dios’, sino el ‘Hijo de Dios’. Otros entre esos mismos prelados “aclaraban” proposiciones distintas entre sí.

En retrospectiva, después de años de haber abjurado de esa forma particular de judeocristianismo, y después de apenas iniciar en la indagación histórico-crítica de la diversidad de judeocristianismos desde sus inicios, pienso que los diferentes credos y distintas definiciones de qué es y qué no es un “cristiano verdadero” han sido usados por distintos bandos desde el interior del judeocristianismo para juzgarse y segregarse entre sí mismos. Cada bando con su propio ‘escenario de la verdad’.

El escritor anónimo del evangelio canónico de Juan puso la siguiente petición en boca de Jesús:

“20 »No te ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí al oír el mensaje de ellos. 21 Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 Les he dado la misma gloria que tú me diste, para que sean una sola cosa, así como tú y yo somos una sola cosa: 23 yo en ellos y tú en mí, para que lleguen a ser perfectamente uno, y que así el mundo pueda darse cuenta de que tú me enviaste, y que los amas como me amas a mí.” — Juan 17:20-23. Edición 'Dios Habla Hoy'

Un hecho material crudo es que, desde sus inicios hasta el día de hoy, han sido incontables las irreconciliables divisiones y los numerosos cismas en el interior del judeocristianismo. Tal hecho histórico hace de esa petición una de las más ignoradas y fallidas que haya hecho el supuesto fundador de esos movimientos religiosos judeocristianos.

Por otro lado, si el arameo de la Palestina antigua fue la única lengua conocida por Jesús, como persona histórica, y si en efecto no dejó escrito alguno con sus ideas y creencias, entonces resulta muy problemático decir que la petición en Juan 17:20-23 haya sido realmente pronunciada por Jesús.

El manuscrito autógrafo del Evangelio de Juan, según el convenio erudito, fue compuesto en griego koiné a finales del primer siglo. Muy pocas personas en esa época tenían el tiempo y los recursos para lograr una composición manuscrita en griego koiné. Por lo que es muy poco probable que un campesino o pescador analfabeta de esa época lograra semejante composición. Lo puesto por escrito quizá fue alguna tradición oral que escuchó el autor decenios después de los hechos aludidos y, por tanto, no podría afirmarse que el autor haya sido un testigo presencial de tales hechos.

Lo único que ha llegado a nuestros días son copias manuscritas hechas siglos después del texto autógrafo y tales copias tienen muchas diferencias entre sí. Un escenario de la verdad hoy en día debe tomar en cuenta todos esos hechos históricos y filológicos. Un escenario de la verdad basado exclusivamente en la fe como sentimiento resulta muy problemático para una creencia verdadera e intersubjetiva. Muy difícilmente alguna forma de judeocristianismo en particular tenga el escenario de la verdad absoluta acerca de Jesús, el así llamado Cristo.

Más aún, tal escenario no es deseable pues es un obstáculo para el aprendizaje y un inconveniente para apreciar a cabalidad lo diferente.