Marco A. Dorantes

Este es mi blog* personal para temas generales; además, publico en estos blogs:
Temas técnicos de formulación de software:en Español y en Inglés.
Mis aportaciones en un seminario de introducción a la Filosofía.
*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Saturday, June 15, 2013

¿Qué es la Biblia y para qué sirve?


Los secretos enterrados de la Biblia

En el episodio uno, más o menos a los ocho minutos, escuché la frase «No nos podemos permitir ignorar los textos bíblicos...». Así pienso, pues son necesarios para conocer la historia de la cultura judeo-cristiana a mi derredor y, por tanto, conocerme a mí mismo. Y esto me parece cierto aun sin presuponer alguna fe religiosa en particular, o ninguna por completo. Lo mismo aplicaría para la otra tradición abrahámica: el islam.

Tener lo necesario para interpretar con destreza esos conjuntos literarios presupone un notable desarrollo de aquello que Ernst Cassirer, y otros, llaman «las ciencias del espíritu». Para mí, ese desarrollo implicado es parte de la esencia ante posibles aproximaciones a preguntas como: ¿para qué sirve la Biblia?

Los patrones intelectuales que se desarrollan para realizar ese tipo de estudio, como en el estudio histórico-crítico de la Biblia, es lo que yo llamaría justificadamente como “crecimiento espiritual”. Tengo especial interés en lo que divulgan algunos eruditos de la Biblia, religiosos o no, sobre los abismos que hay entre las creencias populares y las conclusiones del esfuerzo por investigar a fondo los textos bíblicos. Por ejemplo, John Shelby Spong:

Gospel of John: What Everyone Should Know About The Fourth Gospel

Why We Must Reclaim The Bible From Fundamentalists

Monday, June 10, 2013

“fomentar valores”

El asunto de los valores ético-morales, por supuesto, es importante. Por eso tiene sentido considerarlo un poco más a fondo, y por más tiempo, de lo que se hace típicamente: “aquí fomentamos valores” — escucho con frecuencia. Pero, ¿hay en esa frase una colosal presuposición? Quizá más que una. Si todo sistema de valores proviene de alguna teoría ético-moral en particular, entonces ¿qué fomentan?, ¿una teoría colectiva donde ya existen respuestas terminales ante las punzantes preguntas de hoy o fomentan el ejercicio axiológico individual? Un riesgo al pensar el asunto tan sólo desde la superficie es permanecer ignorante del tamaño de las presuposiciones al fomentar alguna teoría ético-moral ya establecida. La cual podría servir no para un mayor bien común sino tan sólo para mantener las cosas tal cual están, como si lo que valió en el pasado «automágicamente» valiera para hoy o mañana.

Arriesgaré un ejemplo que podría ilustrar el conflicto, quizá drástico en apariencia pero acaso con un esquema bastante común en el abuso del poder, ya político, ya militar, ya de mayorías: los miembros del liderazgo serbio-bosnio, liderados por Slobodan Milošević, durante los conflictos que derivaron en la disolución de la antigua Yugoslavia, fomentaron valores de libertad para poder lograr sus propósitos. Valoraron la libertad de asesinar y de violar sin las molestas restricciones de una sociedad demasiado regulada. Para ellos, no poder matar libremente a sus compatriotas de etnia distinta, no poder violar a sus mujeres en total libertad, no poder robarles, era una atroz calamidad. Ellos debían pelear por esa libertad y lo hicieron, para lograr uno de los valores que más fomentaban.

Así, “fomentar valores” es una frase que no tiene ninguna connotación positiva por sí misma.

Thursday, June 06, 2013

Percepción distorsionada

Tengo una percepción distorsionada de la realidad. Pero el problema de fondo no sería ese, sino descuidar el hábito por el cual aclare, yo mismo, la magnitud de dicha distorsión.

La premisa básica es que mis facultades no me dan acceso directo a la realidad en sí —el noúmeno—, por lo que no tengo una imagen nítida de la realidad más allá de la realidad que mi cerebro construye a partir de las interpretaciones sensoriales —el fenómeno.

Así, por ejemplo, al ver las estrellas en el firmamento mi percepción es la de una bóveda uniforme en cuya cara interna están los astros y las constelaciones. Pero se requiere un conjunto de hábitos epistemológicos para llegar a comprender que tal percepción está, por mucho, distorsionada en relación con la realidad subyacente.

Lo mismo aplica para nuestras opiniones en general sobre la realidad; en lo social, lo político, artístico, etc. Tenemos opiniones, pero necesitamos hábitos epistemológicos para mejorarlas o desecharlas en favor de otras mejores.

¿Es arrogancia lo que nos lleva a pensar que la distorsión en nuestra precepción es insignificante?

Quizá muchos tengamos, más o menos, conciencia de nuestra propia distorsión, pero al suponer que no es grave entonces damos por sentado que nuestras opiniones sobre la realidad no están tan erradas. Mi propuesta es cultivar la duda acerca de cuán profunda y cuán extensa es nuestra propia distorsión. Ese cultivo, me parece, sería parte del significado de ser una persona cultivada.

Lo que me salta en la cara, de una manera escandalosa, es la idea de que me esté haciendo tonto yo mismo en algún tema de mucha importancia personal. Por ejemplo, contemplo alguna de mis opiniones en política, digamos sobre democracia y sobre el papel del voto para elegir representantes en el gobierno. ¿Cómo sé que no me estoy mintiendo, a mí mismo, al mantener mi opinión actual al respecto —cualquiera que esta sea?

Mi punto es que la conciencia de mi propia distorsión me empuja a dudar de mi opinión y de revisarla a la luz de lo que arroje la investigación personal sobre el asunto —asunto que es muy amplio e inagotable. ¿Cómo vería yo mismo mi opinión actual una vez que entienda cabalmente, por ejemplo, el anarcosindicalismo?

Lo mismo con mis opiniones en otros temas, como economía, sociología o teología. Vamos, que hay mucha evidencia por la cual dudar de mis opiniones actuales en tantos campos de interés personal.

Sunday, May 19, 2013

La reflexión y la retrospectiva

Busco a quienes practiquen la reflexión racional y la retrospectiva crítica de manera amplia, profunda y constante, para dialogar y razonar en fino, y así aprender mutuamente. Busco igualmente a quienes estén interesados en aplicar mejor ese tipo de técnicas reflexivas, léase: técnica = teoría + práctica. El tema general propuesto es la respuesta del individuo histórico ante la sociedad en su conjunto, de la cual es una parte. Un tema derivado, pero más particular, es la reflexión sobre el papel de los avances del cómputo digital en la vida de ese mismo individuo histórico.

Un principiante en el pensar filosófico, como yo, al comprender las posibilidades de transformación personal que tienen la reflexión racional y la retrospectiva crítica, bien podría preguntarse, como lo hago ahora, ¿por qué es tan frecuente el analfabetismo filosófico? Especialmente entre quienes creen tener el timón del mundo en sus manos, quienes se dicen “líderes” del mundo, como los presidentes, ministros, y jefes en general. Pero quienes, en los hechos, actúan tan sólo como títeres del status quo. Sin embargo, apresuro a distinguir que el problema no son “ellos” ni “nosotros” sino yo, por no hacer más para ser parte de las soluciones en este mundo, y dejar de ser parte de los problemas. Para empezar, un problema muy severo es permanecer inconsciente del grado actual de ese analfabetismo en mí persona, supuestamente “adulto”.

Sospecho que una idea amplia de educación, una donde la libertad y la responsabilidad social sean prioridad por encima de mantener las mismas interpretaciones banales del bienestar humano, es un rasgo crucial en diseños alternativos para la sociedad; diseños que sean síntesis de los diferentes esquemas propuestos a lo largo de la historia. Una idea de educación que incluya la des-programación escolar y la auto-reeducación. Una idea de educación que evite disimular el analfabetismo injustificable.

¿Cómo puedo saber si soy una persona desarrollada integralmente? Propongo esa pregunta como brújula para estimar el nivel de analfabetismo personal, propio. Además, como instrumento para la autocrítica, para detectar ese nivel.

Lo fecundo de la reflexión racional en el contexto de la retrospección crítica está en buscarse a uno mismo en la imagen del pasado. ¿Nos gusta lo que vemos? Al distinguir nuestro propio rastro, o falta del mismo, en los efectos poco agradables de lo que vemos, nos damos la oportunidad de valorar más ampliamente nuestra aportación neta al estado del presente.

Wednesday, May 01, 2013

Analfabetismo injustificable

¿Por qué más información no es igual a más educación y más conciencia? Quizá por las mismas razones que practicar el chismorreo no es igual a un mayor entendimiento de la realidad. Tal vez la distinción entre lectura para información y lectura para entendimiento pueda arrojar algo de luz ante dicha pregunta. Distinguir, entre otras cosas, la cantidad de esfuerzo implicado puede aclarar la situación. En la lectura para información nuestro esquema actual de opiniones y prejuicios queda intacto, mientras que en la lectura para entendimiento se debe ejercer la facultad autocrítica para alterar dicho esquema. Con la lectura para información sigo siendo el mismo antes y después, con la lectura para entendimiento no es posible regresar al estado de conciencia anterior pues ya no soy el mismo.

Mucha información pero sin entendimiento produce el grave problema de ocultar o disimular mi analfabetismo, o incluso hacerlo pasar como sabiduría. Así, habría casos en los que pronuncio y vocifero mis opiniones sin tener conciencia de que estoy diciendo tonterías.

Creo saber una, o quizá más bien media, cosa sobre software y computación, y casi nada de campos como la filosofía, la ciencia, la historia o la teología, por lo que anticipo que mis opiniones y prejuicios actuales al respecto quedarán en breve derogados. Lo sorprendente para mí es escuchar una y otra vez, por años, las mismas razones por las que supuestamente no es posible cambiar en áreas como la política social o el proceso de creación de soluciones basadas en software. En esas áreas hay niveles de analfabetismo comparables a conservar nociones ya caducas en ciencia natural; por ejemplo, comparables a decir que el fenómeno de la gravedad es una fuerza de atracción o que el Sol es una bola de fuego. Señores, no digo que sea necesaria la erudición sino que el analfabetismo entre nosotros es inaceptable. No sería justificable condenar por su analfabetismo a quien debe partirse la espalda trabajando cada día para apenas sobrevivir, pero ¿cómo podría justificarse tal analfabetismo en quienes tenemos recursos y oportunidades, con acceso a la tecnología y a los libros?

Sunday, April 21, 2013

Educación religiosa

Recién llegó a mi atención la siguiente pregunta, ante la cual ofrecí la respuesta indicada. Si alguien quiere ofrecerme una valoración crítica de mi respuesta, estaré muy agradecido.

Pregunta: Hacer siempre aquello que beneficia a ti y a los demás, ¿sería lo correcto como cristianos?

Respuesta: gracias por tu pregunta; y te agradezco pues una sola pregunta puede provocar mucho más entendimiento que cualquier número de respuestas.

Dado que el cristianismo ha sido, desde sus orígenes, una gran diversidad de cosas, todas distintas entre sí, así como lo es también hoy en día, me parece que la pregunta por el qué hacer se puede abordar desde muchas perspectivas —cada una con sus propias ventajas y desventajas.

Las interpretaciones del cristianismo como una religión de esclavos dejan claro que el individuo vive en una teocracia, sometido a los dictados provenientes del exterior (del exterior al individuo). Y las tradiciones eclesiales más populares se proponen como una de las principales fuentes de dichos dictados; los cuales provienen de la ortodoxia moral de la tradición eclesial en particular. La premisa primordial es que el individuo no es capaz de saber qué hacer por sí mismo pues está en estado de condenación y otros —la iglesia— deben dictarle qué hacer. Cualquier desviación de la ortodoxia en cuestión se considera algo negativo y es castigada como herejía.

Afortunadamente hay muchas otras interpretaciones del cristianismo, no como una religión para esclavos sino para iguales. En tales interpretaciones el individuo es quien tiene la responsabilidad de practicar el ejercicio ético y, por tanto, la fuente de los dictados de conducta no está en el exterior sino en el interior del propio individuo, provienen de su propia autocrítica y de su propio desarrollo espiritual. Por supuesto, aquí la heterodoxia es importante y es valorada como algo muy positivo, y lo es pues la discusión y el debate son signos de libertad mientras que la sumisión y el silencio causado por el miedo son signos de esclavitud.

El adulto, como individuo, podría buscar una educación religiosa profunda y propia, y luego decidir la interpretación del cristianismo, o de cualquier otra tradición religiosa o humanista, en la que desee participar. Por supuesto, tal educación religiosa profunda no sería dogmática sino basada en lo mejor que la alta cultura puede ofrecer en filosofía, ciencia y teología.

Sunday, April 14, 2013

Opinar sobre la sociedad


Estaba reflexionando sobre cuánta educación me hace falta, en cualquier campo, aun en los más básicos. Por ejemplo, si soy parte de una sociedad y quiero pensarla, es decir quiero pensar la sociedad de la que soy parte, entonces necesito, al menos, una formación básica en Sociología, como disciplina científica que trata de la estructura y funcionamiento de las sociedades humanas. De otra manera sospecho que puedo con mucha facilidad caer en opiniones muy poco justificadas, o quizá tan sólo convertirme en otro perico que repite y vocifera opiniones de otros.

Pero formarse opiniones justificadas es un trabajo mucho muy duro, pocos escogen hacer esa tarea. Es mucho más fácil tomar a la ligera lo que se ve en la televisión o en Internet, las cuales pueden también ser cajas de estupidización si el ojo observador sólo es capaz de interpretar en clave banal y, por tanto, no es capaz de detectar y filtrar la banalidad.

No digo que para formarse una opinión al respecto sea requerida la erudición en Sociología, sino que es urgente salir del analfabetismo en Sociología para poder evaluar mis opiniones, y no sólo caer en la insípida actitud de defenderlas —actitud que veo con frecuencia en los medios masivos de comunicación.

Por ejemplo, ya no soy un jovencito y apenas puedo dar cuenta del pensamiento de personas como los integrantes de la escuela de Frankfurt, como Horkheimer, Adorno, Habermas, Marcuse, etc., y su Teoría Crítica*. Ya estoy fascinado con lo poco que llevo al respecto. Por ejemplo, una teoría crítica se distingue de una teoría tradicional en que ésta tan sólo busca entender y explicar lo existente, mientras que aquella busca además transformarlo.

*Teoría crítica