Marco A. Dorantes

Este es mi blog* personal para temas generales; además, publico en estos blogs:
Temas técnicos de formulación de software:en Español y en Inglés.
Mis aportaciones en un seminario de introducción a la Filosofía.
*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Saturday, November 10, 2018

Sobre «Dios» — Pensar las cosmovisiones judeocristianas


Cada vez que publico algo sobre el tema general de los judeocristianismos, también necesito precisar mi interés con antelación para mitigar posibles interpretaciones apresuradas. No por tener interés en pensar a fondo ese tema significa que tengo una agenda apologética o proselitista en favor de algún partido religioso. No por explorar el tema significa que busco adherirme a facción alguna, ya sea moderada o extremista, ya sea en favor o en contra, entre los diversos sistemas de creencias en las tradiciones religiosas judeocristianas. Me interesa intentar reflexiones socioculturales amplias que partan de la autocrítica. La autocrítica es necesaria pues algunas formas de judeocristianismo han imperado desde hace muchos siglos sobre muchas culturas, incluyendo las centradas en la lengua castellana; por lo cual, muchos de nosotros fuimos criados y permanecemos en ambientes socioculturales donde imperan las cosmovisiones judeocristianas. Yo ya no subscribo ninguna de esas cosmovisiones en su totalidad ni soy parte de ningún partido religioso relacionado. Mi interés está en entenderlas de una manera más amplia y madura intelectualmente.

¿Por qué pensar sobre la enorme diversidad de cosmovisiones judeocristianas? A lo largo de siglos, ha habido muchos pensadores que se han devanado los sesos y el corazón al respecto y ofrecen múltiples buenas razones. Por supuesto, mi interés me ha llevado a considerar tales razones; sin embargo, también he reflexionado sobre las razones propias durante mi recorrido personal. Por ejemplo, me pregunto cómo otros entienden la relación entre «tolerancia» y «respeto» en esa variedad de cosmovisiones.

Recién busqué la palabra «tribalismo» entre mis notas y encontré los siguientes párrafos. Los escribí hace quizá tres o cuatro años a la fecha. Recuerdo que con ellos respondí a un ex-correligionario durante una charla informal en donde nos poníamos al día. En esa ocasión charlamos de nuestras retrospectivas actuales sobre las pasiones judeocristianas durante nuestra pasada mocedad:

Recuerdo tener ese tipo de celo y de fervor ciego durante mi adolescencia y juventud temprana con respecto a una figura idealizada de Jesucristo. En retrospectiva, ahora pienso que estaba bajo los efectos de un enamoramiento hacia esa figura idealizada. El enamoramiento, como estado psicológico, fue una causa por lo que ese joven menso que fui cometiera tantas estupideces supuestamente en el nombre de Jesucristo. Pero del Jesucristo que estaba en mi mente, de la figurilla que yo mismo me construí en mi imaginación y que me embelesó.

Así como el amor y el enamoramiento no es, por mucho, lo mismo; así también lo histórico y lo imaginado no es, por mucho, lo mismo. Afirmar que lo imaginado es igual a lo histórico, y aún más, afirmarlo de manera fanática son signos de un enamoramiento dañino que ha llegado a la obcecación.

También pienso que «primitivo» es una buena palabra que refiere a la realidad del caso; es decir, para llegar a ese tipo de ceguera y ofuscación se requiere permanecer orientado únicamente por las pulsiones primordiales del animal humano que somos.

Por otro lado, pienso que no les hace falta educación. Al contrario, tienen mucha educación, pero de un tipo de educación basada principalmente en esas pulsiones primordiales. “Educación” no es sinónimo de algo positivo o “bueno”. No toda educación ayuda al individuo a desaprender y reaprender. No toda educación sirve para saber cuándo ajustar el rumbo en la vida, para echar marcha a atrás, para reorientarse con bases diferentes. Muchos tipos de educación tienen el rasgo del tribalismo más primitivo: “nuestras tradiciones son las mejores, por eso nosotros y nuestra educación es lo mejor para todos”. No todo tipo de educación cultiva personas cosmopolitas.

Apoyo la libertad religiosa en tanto sea ejercida por el individuo mismo, como adulto libre y maduro mentalmente. No la apoyo en tanto sea tomada como excusa para enajenar a infantes mentales. Esto segundo es una acción abusiva y no puedo tolerar un abuso, mucho menos respetarlo.

Respeto y tolerancia son dos cosas muy distintas. Confundirlas sigue siendo uno de los graves problemas que aquejan a las sociedades hoy en día.

Al buscar la palabra «respeto» en uno de mis blogs encuentro que ha sido un tema de muchas reflexiones: respeto.

En eso, entonces, estamos de acuerdo: son ideas distintas. Por lo cual no pueden tener significados iguales ni pueden substituirse una por la otra ni deben aplicarse de la misma manera a un mismo caso. Cada opinión requiere ser evaluada por separado y no todas las opiniones merecen la misma tolerancia pues no todas las opiniones son iguales. Algunas opiniones son mejores que otras. Algunas estarán más justificadas que otras.

Thursday, May 10, 2018

Sobre «Dios» — ¿Quién fue Jesús?


¿Quién fue Jesús, el así llamado Cristo o Mesías judío? ¿Qué dijo de sí mismo? ¿Quién dijo que él era? ¿Cuál fue su aportación central? ¿Qué dijo –por un lado– la persona histórica, aquel judío aldeano en la Palestina antigua, y –por otro lado– qué ha sido dicho por sus impostores a lo largo de veinte siglos a la fecha?

No me interesan las instituciones sectarias ni las tradiciones fanáticas sobre él, sino la persona histórica por sí misma —de cuya idealización permanecí religiosamente enamorado desde el año 1986 y en cuya búsqueda basé toda decisión en mi proyecto de vida hasta el año 2011.

No hay evidencia histórica de que tal persona haya escrito, por sí mismo, al menos uno de sus ideales o de sus enseñanzas. No hay evidencia de que tuviese intención de dejar un legado escrito para la posteridad. Quizá sus intenciones no contemplaron ninguna posteridad como la que hoy habito. Tal vez nunca quiso legar su mensaje para una posteridad en la que alguien como yo –no judío– pudiese entenderlo a cabalidad, a él –su vida y su muerte– y a su mensaje central.

Está claro que la Biblia es un muy complejo conjunto de textos antiguos y de orígenes judíos. Entender los judaísmos antiguos es requisito para entender a la persona histórica de Jesús, el así llamado Cristo o Mesías judío. Si no se entienden esos judaísmos, entonces uno corre el grave riesgo de malinterpretar tales textos antiguos: uno puede aceptar la insulsa idea de que las palabras en griego koiné de hace veinte siglos traducidas al castellano actual son palabras dirigidas a uno mismo. Si uno comete esa equivocación, entonces, analógicamente, la situación sería como si alguien leyera la fábula ‘Los tres cerditos y el lobo feroz’ y concluyera que su mensaje central es que la especie porcina puede construir casas a base de ladrillos.

El arameo era la lengua hablada en la Palestina antigua. Al parecer, no sobrevivió ningún texto escrito en arameo de aquella época en la Palestina antigua pues no contamos con ninguno. Los escritores afuera de aquella Palestina antigua escribían, típicamente, en el idioma más ampliamente utilizado en el Imperio Romano: el griego. Las más antiguas copias disponibles de los evangelios canónicos neotestamentarios están escritas en griego. Por lo que parece que los autores de esos textos vivieron fuera de Palestina y los escribieron décadas después de que Jesús había muerto.

Para evaluar por qué esos autores pusieron esas palabras en boca de Jesús, y para qué lo hicieron, se requiere aplicar el escrutinio histórico-crítico a esos textos antiguos.

Saturday, January 13, 2018

Sobre «Dios» — Belleza divina


¿Por qué algunos afirman saber lo que «Dios» dice? ¿Acaso suponen que «Dios» tiene boca para decir algo? ¿En cuál concepto de «Dios» se acepta que tenga una boca que funcione? Si tiene una boca, como una persona, ¿entonces también tiene todas las demás partes del cuerpo de una persona, incluyendo órganos genitales, y cada parte con sus debidas funciones?

¿Será acaso que la idea de un dios antropomórfico es tan, pero tan, estúpida como lo implicado en la última pregunta del párrafo anterior? Al parecer, la respuesta dependería del encuadre conceptual para cada interpretación posible. La estupidez de fondo consistiría en intentar entender alguna interpretación por fuera de su debido encuadre conceptual.

Por ejemplo, si en un encuadre se acepta la idea de la trinidad judeocristiana, entonces Jesús, el así llamado Cristo, sería simultáneamente un dios y un humano con todas sus partes funcionales. En este caso la idea de un dios antropomórfico no es estúpida.

Otros encuadres conceptuales no incluyen ningún mundo sobrenatural al mismo tiempo que atribuyen a «Dios» todos los rasgos propios de lo humano. En tales encuadres cabe el ser divino de sublime belleza que habita en alguna psique humana como resultado de una borrachera emocional del Eros indómito (enamoramiento). Así se explicaría la veneración de cualquier imagen que represente al objeto de ese ardiente deseo. Aquí tampoco es estúpida la idea de un dios antropomórfico.

Si la teología es antropología –como sugiere Feuerbach, y muchos otros– entonces la reflexión crítica de la idea de deidades antropomórficas incluye necesariamente la reflexión estética sobre la idea de belleza en los hechos materiales de la diversidad cultural en la especie humana. Además de considerar justificadamente algunos casos desde la psiquiatría en los que existan trastornos por excesos obsesivo-compulsivos o maniaco-depresivos por efecto del mismo Eros indómito.

Wednesday, December 27, 2017

Sobre «Dios» — Adultez y teología filosófica




Una expresión en teología filosófica podría ser un reventón emocional, una masturbación mental. Tales excesos son experiencias que cualquier adulto podría tener o provocarse. Un adulto, por analogía, podría excederse un poco con algunas substancias, ya sea con substancias internas (emociones) o externas (e.g., alcohol), para embriagarse con moderación y sin consecuencias irreparables; tan sólo como un caso específico de la experiencia estética general de disfrutarse a uno mismo.

Quizá la expresión filosófica en teología sea uno de esos excesos moderados sólo para adultos.

Sin embargo, algunas expresiones en teología filosófica podrían ser casos de estudio psiquiátrico cuando se acompañan de una marcada megalomanía: un delirio por el cual se pretende imponer a los demás la propia experiencia subjetiva en teología filosófica. Si los iniciadores de religiones ahora institucionalizadas o de avivamientos religiosos en el pasado padecían de tal experiencia delirante entonces eso, en parte, marcó el nacimiento de, por ejemplo, las tradiciones religiosas abrahámicas —judaísmos, cristianismos e islamismos—. Muchos casos megalomaníacos en la historia de las religiones podrían explicarse mejor no por acción alguna de ningún agente en un supuesto mundo sobrenatural sino por la falta de conciencia de uno mismo y por la escasez reflexiva sobre la condición humana que todos compartimos. Casos contemporáneos, por ejemplo, Kip McKean, Marshall Vian Summers, entre muchos otros casos, representan casos de estudio psiquiátrico si insisten en afirmar que su particular filosofía teológica pertenece a un ámbito de absoluta realidad objetiva verificable de manera repetible por terceros.

¿Alguien tiene algún inconveniente en que un adulto responsable disfrute con moderación de sus emociones propias o disfrute de una copa de vino? ¿Nadie? Bueno, pues tampoco entonces hay inconveniente en que ese mismo adulto se cultive en la teoría y en la práctica de la teología filosófica en tanto no padezca delirios megalomaníacos.

Tuesday, December 12, 2017

Sobre «Dios» — la ‘nueva vida’


Flatliners (2017)

¿No acaso este relato está relacionado con el relato judeocristiano de la ‘nueva vida’ como promesa de redención? Redención no en un supuesto futuro sobrenatural, sino aquí y ahora como resultado de enfrentar intelectual y emocionalmente las consecuencias de las comisiones y las omisiones propias, así como de encarar las remediaciones correspondientes.

Los simbolismos de algunas formas de judeocristianismos, en los que se propone, además, compartir la muerte, sepultura y resurrección de Jesús, el Cristo, en el rito bautismal, son simbolismos de una mística adicional y extraordinaria.

Con o sin esos simbolismos extras, lo relevante es transformarse. Y hacerlo con regularidad.

Wednesday, November 29, 2017

Sobre «Dios» — Sin palabras de origen


Si los manuscritos autógrafos se han perdido en las arenas del tiempo y los textos “originales” ya no existen, sino que sólo nos llegan copias de copias de copias de copias de copias, de traducción de traducción de traducción de traducción, entonces ¿en qué sentido podemos decir que sabemos, por ejemplo, lo que pensó Aristocles (Platón) o Eurípides o lo que pensó el autor anónimo al que se le atribuye la composición escrita del evangelio neotestamentario de Juan?

Las aproximaciones críticas a esos textos antiguos guardan los rasgos de una incertidumbre articulada; es decir, entre otras cosas, se elaboran con esmero las distinciones pertinentes entre lo que sí o no se puede decir de manera justificada.

Por supuesto, hay otros tipos de aproximación a dichos textos antiguos que también pueden ser aproximaciones edificantes. Por ejemplo, aproximaciones devocionales, poéticas, teológicas, literarias, etc. Cada una con su propio conjunto de sistemas pertinentes de interpretación.

En cualquier caso, una interpretación edificante no tropieza con los excesos de una certidumbre desarticulada y obcecada. En el caso de los textos neotestamentarios, por ejemplo, tal es aquella posición que en el fondo afirma saber algo que no se tiene manera de conocer: con la bandera de la “confianza en Dios” se afirma saber que una voluntad en un supuesto ámbito sobrenatural determinó un propósito a los hechos históricos y que, a pesar de tales hechos, guardó dicho propósito a lo largo del trascurrir de los siglos.

Podría ser ese el caso; sin embargo, a decir de la abundante evidencia, no se guardó ningún propósito a las claras; es decir, no ocurrió ningún milagro por el cual los manuscritos autógrafos fuesen conservados, sino que se perdieron. Por lo cual también está en duda el milagro de la supuesta “inspiración divina” por medio del cual los autores llegaron a conocer las palabras que escribieron —las cuales, precisamente esas palabras escritas de origen, son las que no se conservaron por ninguna acción sobrenatural.

Además, si tomo a la fe como una forma de confianza, entonces precisamente no hay bases para justificar semejante confianza. Es decir, podría ser un grave error teológico insistir en que ocurrió una acción sobrenatural como ‘determinar’ o ‘guardar’ cuando no hay bases para tal insistencia.

Sunday, October 29, 2017

Sobre «Dios» — ¿Qué es un Ser Divino de Sublime Belleza?


¿Qué es un Ser Divino de Sublime Belleza?

Ese conglomerado de conceptos —Ser, Divinidad, Sublimar, Belleza— es parte de la materia prima teorética en un ejercicio adulto de teología filosófica. Un adulto con libertad de conciencia puede, apaciblemente, dejar de lado toda interpretación infantil e insulsa sobre un dios antropomórfico que habita en un supuesto ámbito sobrenatural. Así podría enfocar su pensamiento en interpretar con creativo esmero aquel rico conglomerado conceptual y cultivar su gran potencial emotivo y transformador. Por supuesto, tal potencial no está en los conceptos per se, sino en el proceso de interpretación, en el recorrido. En ese recorrido, hecho por el propio individuo, está el potencial de auto-transformación. Por analogía con el montañismo, lograr la cumbre per se no es lo central, sino un recorrido de ida y vuelta por el cual la persona que retorna, sana y salva, no es la misma persona que partió, sino otra, en alguna medida, transformada.

Ciertamente, en una teología filosófica adulta no hablamos de nada suprahumano ni sobrenatural sino, precisamente, de lo crudamente humano. Una teología filosófica madura no dirige su mirada a lo extraterreno, sino al amplio campo llamado conciencia humana.