Una filosofía generosa
«La mayoría de las filosofías de hoy son ensimismadas e inútiles...»
Donde rayan ciencia y filosofía.
El autor de la cita, Alberto Cordero, menciona al naturalismo como ejemplo de una filosofía de gran legitimidad y vigencia. Pero el naturalismo presupone la inexistencia de lo sobrenatural, y con tal premisa descarta las cosmovisiones de un gran número de personas en el mundo. ¿Por qué el naturalismo no sería, entonces, otra filosofía ensimismada e inútil?
El asunto de lo sobrenatural, por mucho que se tengan sólidas convicciones al respecto, a favor o en contra, es un asunto que ha separado al humano en bandos contrarios y alimenta la ilusión de las barreras entre “ellos” y “nosotros”. Por lo que quizá es un asunto irrelevante para una filosofía generosa y fructífera.
¿Cuál sería un rasgo, para ustedes, de una filosofía que no sea ensimismada e inútil? Para mí, aquella que se ocupa (1) de lo común en la condición humana, (2) del desarrollo de una conciencia autocrítica en el individuo, y (3) no presupone premisas controversiales. ¿Alguien me podría referir alguna filosofía con tales rasgos?
A la fecha, la mejor filosofía para mí es aquella que ayuda a hacer más consciente al individuo; más consciente de sí mismo y de su entorno tanto físico-biológico como ético-político. Por lo que quizá una filosofía generosa y fructífera sea el ejercicio filosófico per se, con el cual el individuo desarrolle de continuo su propia filosofía sin obligarse a engullir acríticamente alguna filosofía del pasado.
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