Marco A. Dorantes

Este es mi blog* personal para temas generales; además, publico en estos blogs:
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Mis aportaciones en un seminario de introducción a la Filosofía.
*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Saturday, June 29, 2013

El hombre y la mujer

En un foro de discusión sobre temas bíblicos, recién alguien presentó su interpretación del verso 2:25 del Génesis. Una interpretación basada en la teoría de la igualdad entre el hombre y la mujer.

Una típica exégesis pública dice:

«25 Tanto el hombre como su mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza de estar así.»

La interpretación privada presentada fue:

«25 Ambos, el hombre y la mujer, uno al lado del otro, al mismo nivel social y sin prejuicios, iban juntos, y no se avergonzaban.»

Ante lo cual derivé lo siguiente basado en la teoría de la igualdad entre el hombre y la mujer:

«Con base en tu versión del verso 25 se explica por qué llamarlo “El Jardín del Edén”, entendido como una condición humana en plenitud. En particular, por una plenitud de conciencia. Conciencia de que la distinción real entre hombre y mujer no puede basarse en la forma específica de los órganos genitales, lo cual es circunstancial, sino en el modo psicológico de ser. El grado de la diversidad en maneras diferentes de ser que observamos en la humanidad es tal que no puedo más que decir, justificadamente, que ese modo psicológico de ser es uno y el mismo, donde hombre y mujer son iguales y diferentes a la vez, pues tal modo psicológico se trata de un continuo. Es decir, de un todo compuesto por diversas partes que, aunque diferentes, están unidas entre sí, pero cuyas diferencias tan sólo son de grado y no de tipo. En otras palabras, la vida psicológica de un individuo es una mezcla particular entre lo femenino y lo masculino. ¿No acaso, por ejemplo, hay hombres que lloran frecuentemente, y hay mujeres que con todo aplomo atraviesan solas por los más grandes dolores y dificultades?

Por lo que la condición humana en plenitud, el Jardín del Edén humano, implica que un hombre logre aprender del ser de una mujer, y viceversa.»

Hasta ahí quizá no haya nada controversial en la teoría de la igualdad entre el hombre y la mujer, incluso en sociedades de talante liberal o ligeramente conservador. Pero incluso en esas sociedades algunos podrían escandalizarse al discutir las posibles implicaciones de dicha teoría. Por ejemplo, si lo relevante, desde una perspectiva humanista, lo es valores como el amor, la fidelidad, la fraternidad, la libertad, ¿qué prioridad, entonces, tendría discutir lo que los individuos hagan o dejen de hacer con sus órganos genitales propios? Una clave para aproximarse a posibles respuestas está en la madurez sexual de los individuos en cuestión, pues ahí radicaría una distinción importante entre los diferentes casos analizados.

La teoría de la igualdad entre el hombre y la mujer puede servir para interpretar el texto bíblico en clave exclusivamente homosexual. Donde el concepto del Jardín del Edén represente una plenitud humana en la cual la persona logre sentir tanto como un hombre siente así como lo hace una mujer, en todos los aspectos posibles, especialmente los aspectos estético-sensibles. Lo que pone a la experiencia celestial plena, bíblicamente hablando, como una experiencia exclusivamente homosexual —repito, a través del cristal de la teoría de la igualdad entre el hombre y la mujer.

Ahora, ¿es la teoría mencionada la única posible para interpretar el texto bíblico? No lo es, claro, pues también está la opuesta: la teoría de la desigualdad entre el hombre y la mujer. La cual, asimismo, puede usarse para reclamar interpretaciones sesgadas, por ejemplo, en clave exclusivamente heterosexual.

Si el humano es un animal simbólico, como dice Ernst Cassirer y otros, entonces no podemos pensar sin presuponer algún tipo de teoría. En este caso intenté discurrir a partir de la teoría de la igualdad entre el hombre y la mujer, como un ejercicio para analizar posibles opiniones derivadas de tal teoría. Además, para mostrar un ejemplo de por qué es necesario adquirir conciencia de las teorías en las cuales se enmarcan las opiniones que creemos nuestras, cualesquiera que estas sean.

Para continuar pensando, arriesgo dos preguntas: ¿Hay alguna base bíblica o religiosa para apoyar la igualdad o desigualdad entre mujer y hombre?, ¿está incluida la orientación sexual en el concepto bíblico de plenitud humana?

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