Marco A. Dorantes

Este es mi blog* personal para temas generales; además, publico en estos blogs:
Temas técnicos de formulación de software:en Español y en Inglés.
Mis aportaciones en un seminario de introducción a la Filosofía.
*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Thursday, June 06, 2013

Percepción distorsionada

Tengo una percepción distorsionada de la realidad. Pero el problema de fondo no sería ese, sino descuidar el hábito por el cual aclare, yo mismo, la magnitud de dicha distorsión.

La premisa básica es que mis facultades no me dan acceso directo a la realidad en sí —el noúmeno—, por lo que no tengo una imagen nítida de la realidad más allá de la realidad que mi cerebro construye a partir de las interpretaciones sensoriales —el fenómeno.

Así, por ejemplo, al ver las estrellas en el firmamento mi percepción es la de una bóveda uniforme en cuya cara interna están los astros y las constelaciones. Pero se requiere un conjunto de hábitos epistemológicos para llegar a comprender que tal percepción está, por mucho, distorsionada en relación con la realidad subyacente.

Lo mismo aplica para nuestras opiniones en general sobre la realidad; en lo social, lo político, artístico, etc. Tenemos opiniones, pero necesitamos hábitos epistemológicos para mejorarlas o desecharlas en favor de otras mejores.

¿Es arrogancia lo que nos lleva a pensar que la distorsión en nuestra precepción es insignificante?

Quizá muchos tengamos, más o menos, conciencia de nuestra propia distorsión, pero al suponer que no es grave entonces damos por sentado que nuestras opiniones sobre la realidad no están tan erradas. Mi propuesta es cultivar la duda acerca de cuán profunda y cuán extensa es nuestra propia distorsión. Ese cultivo, me parece, sería parte del significado de ser una persona cultivada.

Lo que me salta en la cara, de una manera escandalosa, es la idea de que me esté haciendo tonto yo mismo en algún tema de mucha importancia personal. Por ejemplo, contemplo alguna de mis opiniones en política, digamos sobre democracia y sobre el papel del voto para elegir representantes en el gobierno. ¿Cómo sé que no me estoy mintiendo, a mí mismo, al mantener mi opinión actual al respecto —cualquiera que esta sea?

Mi punto es que la conciencia de mi propia distorsión me empuja a dudar de mi opinión y de revisarla a la luz de lo que arroje la investigación personal sobre el asunto —asunto que es muy amplio e inagotable. ¿Cómo vería yo mismo mi opinión actual una vez que entienda cabalmente, por ejemplo, el anarcosindicalismo?

Lo mismo con mis opiniones en otros temas, como economía, sociología o teología. Vamos, que hay mucha evidencia por la cual dudar de mis opiniones actuales en tantos campos de interés personal.

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