Marco A. Dorantes

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*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Saturday, December 28, 2013

Sobre «Dios» — Teoría de campo

¿Qué es «Dios»? ¿Existe referente cuando usamos la palabra «Dios» o es sólo otra trampa del lenguaje al usarlo con descuido y sin rigor alguno? El concepto «Dios» ha sido vilipendiado por el abuso tanto de instituciones religiosas como de vulgares ateísmos en su guerra por establecer su verdad sectaria y ortodoxa. Al ser «Dios» un concepto tan desgastado a través de los siglos es requisito primero aclarar a qué nos referimos para luego intentar responder a tales preguntas. Por ejemplo, ¿existe un ser supremo antropomórfico?, ¿habita tal ser un mundo sobrenatural?, etc. Preguntas de ese tipo podrían ser de interés para alguien pero para justificar el sentido de tales preguntas ese alguien tendría que desarrollar primero otras teorías adecuadas que enmarquen un alcance propicio a su indagación, un alcance dentro de los límites de la verosimilitud.

Por otro lado, en la presente meta-teoría teológica —teoría acerca de teorías teológicas— se propone que «Dios» sea un campo cultural en dos escalas: una escala psicológica y una escala sociológica. Un «campo» es un entramado de relaciones entre las propiedades de una situación particular en la cual un individuo, o un grupo, realizan una interpretación de la realidad; otro nombre para el concepto de campo es «forma simbólica». Así «Dios» juega un papel decisivo en las opiniones y en las acciones del humano ante situaciones difíciles de gran importancia personal o grupal.

Por ejemplo, en la escala sociológica, el grupo radical de zelotes judíos, en el año 70 de la Era Común, ante la opresión romana sobre la soberanía judía, resolvieron que con la rebeldía y la lucha armada era posible quitarse de encima al opresor; aun cuando la fuerza militar romana era mucho muy superior en estrategia y en número. En su interpretación de la realidad «Dios», como campo teórico, jugó un papel decisivo en los acontecimientos. La avanzada final del ejército romano en contra del magnífico templo judío encontró en su interior a seis mil zelotas, listos para luchar hasta la muerte, como un honor, por la defensa de su templo.

Asimismo, dentro del ambiente moral imperante durante el medioevo español operaba el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, originado por Gregorio IX en 1233, y dedicado a la búsqueda y al castigo de la herejía, entendida como toda opinión desviada de la ortodoxia oficial. «Dios» como campo cultural, en parte, justifica la lógica en ese ambiente moral imperante por la cual se percibía al disenso como un muy grave problema que debía combatirse sin reparo. De tal modo que los inquisidores españoles aplicaban con especial esmero la tortura pues, así lo interpretaban, entre mayor el sufrimiento mayor la posibilidad de salvar el alma del hereje y procurarle dicha eterna en el paraíso celestial.

Otro ejemplo, esta vez en la escala psicológica. Es «Dios», como forma simbólica para interpretar la realidad, lo que asiste a una persona en su decisión de no seguir la corriente moral de su grupo social en actuar como lo que realmente la persona no es. Ya sea la mujer que no guarda sumiso silencio ante la misoginia católica o ante el machismo, o la lesbiana que expresa su amor con libertad total y soporta simultáneamente el escarnio público homofóbico.

Otro ejemplo. Como parte de la estructura psicológica de una persona puede estar presente «Dios» como campo interpretativo y así explicarse su completa resignación a no actuar en esta vida como realmente quisiera con tal de conseguir una supuesta vida futura, después de que haya muerto, en un supuesto mundo sobrenatural; aun si para conseguirla debe aceptar la devaluación de su persona al admitir que siempre requerirá de la tutela de prelados o ministros de culto religioso.

Un ejemplo más. Una persona desarrolla lo necesario para la vida en pareja, con amor comprometido de muy largo plazo, con plena conciencia de las dificultades y fortunas, por medio no de la habilidad para guardar las apariencias sociales, políticas o religiosas sino por la interpretación de esa situación con apoyo de «Dios» como campo teórico.

Pero, también es «Dios» como campo lo que contribuye al desarrollo del espacio íntimo de reflexión individual. Donde la vida interior, al renunciar a sí misma, al abstraerse de banalidades y mediante una contemplación absorta de lo sublime, entra en una aprehensión espiritual de las verdades inefables que se hallan tras los poderes del entendimiento.

En siguientes ocasiones ofreceré la explicación detallada que esta teoría teológica ofrece para estos, y otros, casos.

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