Marco A. Dorantes

Este es mi blog* personal para temas generales; además, publico en estos blogs:
Temas técnicos de formulación de software:en Español y en Inglés.
Mis aportaciones en un seminario de introducción a la Filosofía.
*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Sunday, June 10, 2012

#YoSoy132 y el sentido crítico

Busco y analizo información sobre #YoSoy132, en búsqueda de lo que sea confiable. El siguiente sitio es una de las fuentes posibles: http://yosoy132.mx/

Estoy en proceso de formarme una opinión al respecto de este movimiento, me parece que ellos mismos también están en proceso de definir más claramente cuál es su sentido de ser. Hasta donde he visto, una parte que me ha parecido muy atinada es aquella del “132”; es decir, no es que el número 132 represente el número de integrantes de ese movimiento sino que fueron 131 los originales y si alguien más quiere participar en el movimiento, sea quien sea, entonces ese será el número 132. A decir de lo que se dice a la fecha en la página: http://yosoy132.mx/

Esa parte del mensaje, la de hacer partícipe al individuo como parte esencial de un todo, es muy relevante para lograr cambios en la sociedad. Sobre todo cuando se difunde también, en consecuencia, la idea de que el individuo no puede por completo ser reducido a tan sólo una parte del sistema sino que el individuo debe ser más grande que cualquier sistema; pues los individuos trascienden a los sistemas políticos, estos existen para servir a los individuos, no al revés.

Sin embargo, hay una tendencia en algunos mexicanos jóvenes que observo a mi alrededor y que se involucran en política: se hacen títeres vociferantes, celosos y fanáticos de opiniones que no son suyas —recuerdo mi propia juventud pero en el terreno de la religión. Como en otros movimientos, pienso que la credibilidad y alcance de este movimiento quedará determinado por ellos mismos, en particular por el tipo de su respuesta ante la crítica. Por ejemplo, a continuación presento literalmente una breve conversación con alguien que, en apariencia, “defendía” al movimiento juvenil detrás de #YoSoy132. Dicha conversación ocurrió en los comentarios sobre el siguiente artículo del periódico El Universal: Jóvenes alistan lineamientos y estatutos de su movimiento:

Marco Dorantes: Muy bien por la acción juvenil y estudiantil, aun mejor si dicha acción proviene del pensamiento autónomo. Sin embargo, dado que la tasa de equivocaciones por unidad de tiempo tiende a ser mucho mayor en la juventud que en la madurez y el ejercicio del pensamiento crítico débil es más común durante la juventud, cabe la duda de si esta acción juvenil realmente proviene de un pensamiento autónomo.

Interlocutor: Considero que sus comentarios están llenos de falacias ad hominem. Por otro lado, puedo afirmarles que pueden dejar de preocuparse por la redacción y por el conocimiento de la teoría política, si es que también les preocupa, porque esos campos de conocimiento están bien representados en las discusiones. Por lo demás, la secuencia lógica de la que algunos de estos comentaristas han sacado su maravillosa conclusión de que hay un partido detrás, verdad como un templo al parecer, es absolutamente discutible. No, señores, desafortunadamente para la validez de sus planteamientos, no hay ningún partido ni candidato detrás. Finalmente, señor Dorantes, no sé a qué se refiere con "pensamiento crítico débil" [sic], aunque debo decirle que entonces subestima usted no ya a los estudiantes, si no a las propias universidades, algunas de las cuales no tienen otro objetivo que desarrollar un pensamiento reflexivo y crítico en sus educandos.

Marco Dorantes: Por favor, Interlocutor, te pido te regales unos momentos para considerar lo siguiente. Me dirijo a ti como conciudadano, sin importar ni tu edad, ni actividad académica o laboral, ni clase social, sino tan sólo como ser humano pensante —como lo intento ser yo, pero que considero no es algo ni popular ni fácil de lograr.

Por tu comentario asumo que apoyas al movimiento Yo soy #132. Enfatizo que, como creí haber indicado en mi comentario, yo también apoyo a la acción juvenil y estudiantil. En particular apoyo al derecho a disentir, especialmente si se disiente de los aspectos caducos de cualquier ideología establecida que favorezca el pensamiento sectario. Entonces, quizá, tenemos eso en común.

Pero apoyo también muchas otras perspectivas progresistas interculturales y supraculturales que rompen con las fronteras pues, histórica y filosóficamente, el nacionalismo también es, ultimadamente, otra forma de pensamiento sectario. Aquí, quizá, ya no estaríamos en un terreno común; aunque, claro, eso no lo sé pues no te conozco. Tan sólo cuento con tu respuesta ante los comentarios de los demás sobre esta nota del periódico El Universal, y quiero ofrecerte lo que me merece tu respuesta.

Asumo intuyes que no sólo los integrantes de Yo soy #132 están buscando cambios relevantes en la sociedad, que no son ellos ni los primeros ni serán los últimos. Pero, a decir de tu respuesta, no puedo asumir que tienes un mínimo de conciencia sobre el registro histórico de movimientos estudiantiles en el mundo, tanto movimientos sociopolíticos como económicos y también culturales.

Tu respuesta me hace recordar mi propia juventud, me hace recordar de dónde vengo. En mi juventud también participé en un movimiento con grandes expectativas para transformar a nuestra sociedad una persona a la vez, empezando por mí. Las intenciones no podrían haber sido más inmaculadas, tan sólo comparables con el elevado nivel de compromiso personal en dicho movimiento social. Ni caso tiene mencionar el nombre del movimiento pues su impacto en la sociedad resultó marginal y ahora he comprobado que siempre fue parte de los problemas de este mundo, y no de las posibles soluciones. Sin mencionar que ya no soy parte de ese movimiento y ahora lo considero obstaculizador para el progreso de la sociedad.

¿No eres capaz de conceder que los integrantes de Yo soy #132 podrían mejorar en su capacidad de redacción y en su entendimiento de las teorías políticas? ¿Eres tú mismo incapaz de ver lo pésimo de su dominio del lenguaje, oral y escrito? ¿Qué tipo de credibilidad puede tener alguien que ni siquiera tiene esmero en la expresión de sus ideas? ¿Cuánta coherencia puede haber entre ese constante descuido y el ufanarse porque algunas “universidades...no tienen otro objetivo que desarrollar un pensamiento reflexivo y crítico en sus educandos.”? ¿De verdad crees que tienen ese objetivo? Si tú eres un ejemplo de esos educandos entonces no hay evidencia de que lo estén logrando o de que les importe en los hechos. O quizá debieras demandarlos pues no están haciendo un buen trabajo contigo.

Tu respuesta, precisamente, da pauta para la duda que planteo en mi comentario original. Tu respuesta es evidencia de, exactamente, el pensamiento crítico débil [1]. Tu respuesta tiene ese tufo de la arrogancia que proviene de la adicción, tan pertinaz, a tener siempre la razón, a defender por todos los medios posibles la validez de tu posición. Como sí tu posición fuese inmejorable, inmutable e incorregible. ¿No eres capaz de reconocer el dogmatismo y el fanatismo detrás de tu respuesta? Para mí es como si dijeras: “Todos están mal, menos yo” ¿Y aun así quieres que no aloje la duda de que alguien, que sí piensa, está detrás de ti, actuando como el ventrílocuo, pero en busca de sus propios intereses y no de los tuyos?

Ahora, por supuesto, puede ser que en realidad no hay nadie detrás de ti y tú, por tu cuenta, formaste el esquema conceptual por el cual sostienes el tipo de posición que refleja tu respuesta. En ese caso, el cual es aún peor, tú posición no es algo diferente al remedo de política que vemos todos los días en el amañado sistema sociopolítico mexicano. Por lo tanto, y si ese fuese el caso, tu posición es parte de los problemas que nos aquejan y no de las posibles soluciones.

¿Qué piensas de lo que te replico?

Referencias:

[1] ¿Qué es el sentido crítico débil?

Interlocutor: Señor Dorantes, yo no respondo más que por mí. Y resulta que yo estudio en un centro de investigación público, en donde sí me han enseñado a tener un pensamiento crítico, sí me han enseñado teoría política y sí me han enseñado a escribir. Y no, yo no pretendo tener la razón, simplemente considero que con falacias ad hominem no se sostiene ninguna conclusión que se precie de serlo. Resulta, además, que eso no lo aprendí en la universidad, sino en el bachillerato.

Marco Dorantes: Hola Interlocutor, el pensamiento crítico es algo muy importante para alcanzar una madurez intelectual. De verdad felicito a quienes, en tu caso, en el bachillerato apuntaron su dedo hacia ese firmamento en favor tuyo. Pero sabrás entonces que un pilar del pensamiento crítico es el empirismo. Ese pilar que ayuda a formar debidamente el soporte a las opiniones y que está hecho de la evidencia experimental. La evidencia que tengo y que habla de tu esquema conceptual son tus respuestas en este espacio. ¿Qué podría dar el soporte a tu afirmación: “sí me han enseñado a tener un pensamiento crítico”? ¿Tan sólo tus palabras? Entonces, lo siento, pero estoy obligado críticamente a no creerte.

Quizá tengas entusiasmo, bien. Quizá hayas tenido buenos maestros, aún mejor. Pero para aportar positivamente a la sociedad se requiere mucho más que eso. Reflexioné al respecto de esto último en la siguiente página. Estoy muy interesado en recibir de tu parte una valoración crítica acerca de ese o de cualquiera de mis textos en mi blog personal —el cual encontrarás referido en la misma página:

¿Cómo contribuir a la sociedad?

Mando saludos.



Actualización a finales de junio 2012: Antes de publicar este texto dudé por un momento si era adecuado incluir el nombre de mi interlocutor sin su consentimiento, pero a pesar de mi duda procedí a publicarlo. Esto es un pequeño ejemplo de no aplicar el pensamiento crítico, es decir, de no pensar en suficientes perspectivas relevantes al caso antes de actuar. Poco después toda referencia desde Facebook hacia este blog fue bloqueada pues alguien reporto, de manera anónima, la dirección como abusiva. No he tenido oportunidad de comprobarlo pero sospecho que se debió a esta publicación. Fue un error de mi parte y ofrezco una disculpa a mi interlocutor, a quien he intentado contactar pero sin lograrlo. He modificado el texto y el nombre de mi interlocutor ya no aparece.

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