Marco A. Dorantes

Este es mi blog* personal para temas generales; además, publico en estos blogs:
Temas técnicos de formulación de software:en Español y en Inglés.
Mis aportaciones en un seminario de introducción a la Filosofía.
*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Sunday, November 14, 2010

Narcisismo e ideas humanas

Mi texto acerca de Mejorar las creencias podría interpretarse como que uno de los pensadores referidos soy yo, pero no debe interpretarse así. Traté de decir que son otros los que, después de toda una vida de consagración al cristianismo, han llegado a conclusiones muy diversas a pesar de haber partido de principios básicos similares. A nosotros, que nacimos después, nos toca poner atención a sus palabras.

Contra la idea de que las condiciones filológicas en que nos llega la Biblia indican el requisito de ser un erudito antes de poder adoptar una posición teológica al respecto, frecuentemente se suelen presentar casos conmovedores de sinceridad y amor de personas que no eran eruditas. A mí también me conmueven mucho las historias como la de los mártires cristianos del primer siglo. Hay muchos casos en la Historia del cristianismo desde el primer siglo que son muy conmovedores. De los cuales sólo resta admirarse y reflexionar. Pero tomar esos casos para justificar mi pereza mental y poner esos casos como ejemplo para justificar que no es necesario ser un erudito de la Biblia, me parece siniestro. ¿Qué dirían esos mártires si supieran que yo tuve la oportunidad de estudiar más profundamente la Biblia y su historia y no lo hice? Precisamente por esos casos, para honrar su memoria, es que es imperativo reconocer que si ellos no tuvieron el tiempo o la posibilidad de abrazar más ampliamente al cristianismo, nosotros que contamos con la Internet, con nuestra salud, y estamos vivos en este año 2010, no tenemos excusa para no hacerlo.

Por favor considera que la mayoría de nosotros no estamos en el mismo contexto de esos casos conmovedores. El mismo hecho que puedas leer esto indica que tienes muchas capacidades y recursos. Por lo que no aplica para tu caso el decir que no hace falta ser erudito. Para tu caso y para el mío, insistir en mantener una fe ignorante es un insulto a la memoria de personas como los mártires del primer siglo. Por favor no adoptes una posición insolente y oportunista al abusar de su memoria para defender tu pereza mental.

También yo en algún tiempo sentí desprecio por las ideas “humanas” pues sólo concedía valor a lo que proviene directamente de Dios. Pensé que mi contexto era especial y podía tener acceso directo a las ideas de Dios —eso sí es estar enamorado de uno mismo, eso sí es narcisismo—. También otorgaba valor sólo a las ideas de la iglesia, pero nuestra condición humana ha resultado inseparable, nuestro ritmo de errores y fallas impide concluir que las ideas actuales de la iglesia sean una base congruente sobre la cual se justifique decir que conocemos las ideas de Dios. Afirmar que las conocemos es simplemente demasiado arrogante y presuntuoso. Este es un caso de la diversidad de conclusiones a las que han llegado otros en el pasado y que han estudiado toda su vida la Biblia. Las preguntas importantes acerca de la Biblia no tienen respuestas únicas, insistir en conseguir respuestas únicas y absolutas es no entender la Biblia. Al parecer, parte del mensaje entrelíneas es: piensa por ti misma.

Para pensar por uno mismo es que se requiere la preparación a la que me refiero en mi texto Mejorar las creencias. Pero no se trata de obtener grados académicos, diplomados y otros engendros de la escolarización. Por el contrario, se trata de tu educación: del desarrollo de tu estado de conciencia. Eso sólo lo puedes hacer tú misma. Se trata de ahondar en el significado de ser una persona. Hay mucho por estudiar acerca de eso, ahí es donde se hacen relevantes las ideas humanas acerca del ser humano mismo. Si podremos algún día conocer las ideas de Dios, no lo sé. Pero antes que eso, lo que tenemos a la mano es averiguar qué es lo que Dios hizo cuando hizo al ser humano: las ideas del ser humano acerca de sí mismo y su papel en la existencia. En ese contexto sí tiene relevancia reflexionar acerca de las ideas humanas.

Las ideas humanas deberán sostenerse o descartarse por su propio peso y relevancia relativa al tema, por ningún otro aspecto. Es decir, las ideas no deben valer por quién las diga, o por una posición jerárquica o un rol en alguna organización, o por títulos académicos, o por años de experiencia, o por dónde estén escritas. Las ideas deben valer solamente por su valor intrínseco. Esto es de mucha importancia pues de otro modo, si no aplicamos el pensamiento crítico a las ideas, entonces fácilmente terminamos obedeciendo autoritarismos irracionales. Colocándonos a nosotros mismos justo en las posiciones que denunciamos.

Si es que hay un carácter incluyente en la iglesia, es decir, un sentido por el cual las aportaciones de los miembros valgan no por quién hace la aportación, ni por su trasfondo, ni por su posición jerárquica, sino por el peso relativo de la aportación misma, entonces el trabajo de profundización bíblica de un individuo y la divulgación de sus hallazgos servirán para contribuir al desarrollo de la conciencia como iglesia. Si no hay tal carácter incluyente sino uno cerrado y excluyente, entonces la profundización bíblica individual sólo vale si se ajusta y es avalada por lo ya establecido, por personalidades, por compadrazgos, por posición jerárquica, pero no por el valor de la aportación por sí misma. Está en nuestras manos elevarnos o hundirnos como iglesia. Está en nuestras manos darle un sentido valioso a las posibles respuestas a la pregunta: ¿A qué estás dispuesta a comprometerte con Dios y la iglesia a partir de hoy?

0 Comments:

Post a Comment

<< Home