Marco A. Dorantes

Este es mi blog* personal para temas generales; además, publico en estos blogs:
Temas técnicos de formulación de software:en Español y en Inglés.
Mis aportaciones en un seminario de introducción a la Filosofía.
*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Friday, December 16, 2011

¿Las ciencias?

¿Cuál es la idea de la ciencia? O debo decir, de manera menos anacrónica, ¿cuál es la idea de las ciencias? Y, por derivación, ¿cuál es la idea de los métodos científicos? Estas preguntas son relevantes pues el pensamiento científico es uno de los mejores esquemas de cognición para aproximarse a nuestra realidad natural. Y si la especie humana tiene algún futuro entonces en dicho futuro el pensamiento científico juega un papel decisivo; así como también lo juegan tanto el pensamiento creativo como el pensamiento valorativo —el conglomerado de esos tres tipos de pensamiento ha sido nombrado pensamiento de orden superior por parte de algunos filósofos de la educación, como Matthew Lipman.

En otro lugar reflexioné brevemente sobre el asunto de la educación científica como derecho de la niñez: Will mankind exist on Earth 100,000 years from now?

La pregunta por el futuro de la Humanidad es pertinente no por las fuerzas de la Naturaleza —ya de lo macroscópico o de lo microscópico— sino principalmente por la hostilidad entre humanos. Además, la respuesta se escapa entre los dedos al considerar (1) nuestra marcada tendencia por interpretar en clave restringida y cortoplacista; (2) nuestra endeble capacidad para interpretar en clave elaborada o profunda; (3) la infrecuencia con la que se discuten estos temas pues estamos demasiado ocupados tratando de llegar a algún resbaladizo lugar en la vida material. Un ejemplo de una interpretación endeble se encuentra en la paupérrima idea de “educación” como sinónimo de estratificación socio-económica; su miseria radica en la exigencia indiscriminada de practicidad a costa de superficialidad tal que las esencias son desdeñadas a favor de las apariencias. Una manera para corroborar tal inopia consiste, por ejemplo, en hacer la siguiente pregunta a una persona cuya única “educación” proviene de los sistemas de escolarización tradicionales: ¿existe el método científico?

Esa y otras preguntas derivadas pueden arrojarnos a excelentes debates y exámenes críticos sobre las ciencias hoy. La diversidad de posiciones entre académicos tan sólo es un reflejo de la diversidad y complejidad humana. Nuestra época es testigo del multifacético devenir del así llamado pensamiento posmoderno; con sus jaloneos intelectuales, sus posiciones radicales, y sus nuevas propuestas de síntesis entre lo heredado y lo que queremos legar. Ciertamente el pensamiento científico, y otros pensamientos, surgen transformados por el calor del debate y por la influencia entre ellos; así, quizá, surgen más maduros.

Un espíritu sobrio y balanceado podría reconocer los excesos y los aciertos de cada tesis en los debates entre los socio-constructivistas de las ciencias y los epistemólogos del realismo crítico; entre los epistemólogos anarquistas y los empiristas lógicos, etc. Así, quizá, los rasgos de una síntesis fructífera esté en manos de, precisamente, ese espíritu sobrio y balanceado que permanece en guardia en contra del dogmatismo exagerado.

«…la filosofía de las ciencias redescubre los vínculos entre la vida científica y otras actividades humanas, así como su propia dependencia ante cuestiones metafísicas y ontológicas, apuntando esencialmente a la reflexión sobre las disciplinas particulares y no a la búsqueda de una metodología general.» —Filosofía de las ciencias. Daniel Adler, Anne Fagot-Largeault y Bertrand Saint-Sernin.

Además, por ejemplo:

  • La construcción del conocimiento científico — Sociología y ética de la ciencia. Gérard Fourez.

  • Imposturas intelectuales. Alan Sokal. Jean Bricmont.

  • El nuevo humanismo y las fronteras de la ciencia. John Brockman (http://edge.org/), Daniel Dennett, Jared Diamond, Steven Pinker, Marvin Minsky, Lee Smolin y otros.

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