Marco A. Dorantes

Este es mi blog* personal para temas generales; además, publico en estos blogs:
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Mis aportaciones en un seminario de introducción a la Filosofía.
*blog es una contracción de weblog: un diario o bitácora pública como medio de expresión particular.

Friday, August 27, 2010

Conocimiento absoluto

De antemano aclaro que en el contexto de salir a comprar un par de manzanas y un par de naranjas al expendio más cercano ¡por supuesto que dos más dos es igual a cuatro, incondicionalmente! Pero al reflexionar filosóficamente acerca de qué pretendemos decir cuando afirmamos conocer algo entonces queremos detenernos a considerar las bases y las condiciones de tal conocimiento, para así entender mejor los límites de la afirmación en cuestión.

¿Por qué incluso algunos filósofos del conocimiento tropiezan al decir que 2+2=4 de forma absoluta y sin depender de condición alguna? Suelen presentar ese tipo de operación aritmética como un ejemplo del tipo de conocimiento incorregible e inmutable. Incorregible debido a no presentar ninguna oportunidad para enmendarle nada. Inmutable pues su estatus de conocimiento no cambiará sin importar cuanto tiempo transcurra. Por lo que una expresión como 2+2=11 será siempre falsa y bajo ninguna circunstancia podrá ser cierta, según ellos.

Plantear 2+2=4 como conocimiento absoluto que no depende de condición alguna, como una aserción general dicha en tono de seguridad y magisterio, es correcto tan sólo convencionalmente, pero ¿no es parte esencial del ejercicio filosófico cuestionar precisamente las nociones convencionales? Por eso, presentar una expresión aritmética en el contexto de un examen crítico del conocimiento como ejemplo de conocimiento incorregible e inmutable es, por decir lo menos, una elección muy pobre. Tal vez una mejor elección podría ser alguna de las inferencias deductivas en la geometría plana, por ejemplo, la verdad autoevidente al decir que un triángulo carece de diagonales al cada una de estas ser una línea entre dos ángulos no adyacentes. La verdad es autoevidente, así planteada, pues cualquier triángulo solamente presenta ángulos adyacentes.

Mi punto es que plantear descuidadamente, sin atención a los supuestos de trasfondo, que 2+2=4 es cierto de forma absoluta y que, también absolutamente, 2+2=11 es siempre falso, es ir demasiado lejos, es asumir demasiado para quien aspira a filosofar. Pues tales afirmaciones no resultan absolutas si consideramos la base del sistema numérico en cuestión. Al no mencionarse, convencionalmente, se asume base diez. Pero en un análisis crítico, donde buscamos hacer explícitas las suposiciones convencionales relevantes al caso, se establecen con claridad prístina las condiciones sobre las cuales se fundamenta una afirmación de conocimiento. Así podremos considerar los límites de tal afirmación. En el ejemplo, si la base numérica fuese tres, entonces todo cambia por completo: 2+2=11 resulta cierto y 2+2=4 no sólo resulta falso sino imposible (en base tres sólo existen 3 dígitos: 0,1, y 2; por lo que si partimos de 2 el siguiente número sólo puede ser una combinación de dígitos existentes, como al llegar a nuestra convencional decena, siendo ahora una “tresena” más cero unidades: 10; y agregando una unidad para llegar al resultado: 11).

Al practicar un análisis crítico, al emprender un examen riguroso de alguna afirmación que se presume cierta de forma absoluta, será indispensable buscar los supuestos que residen debajo y que le proveen su apariencia de ser incorregible e inmutable. Contemplar las implicaciones de la situación pero ahora sin la presencia de tales supuestos nos ayuda a identificar claramente los límites de cualquier conocimiento. Fuera de los cuales tal conocimiento deja de serlo en forma absoluta.

¿Para qué cuestionar lo convencional? Sospecho que una parte del público en general opina que cuestionar lo convencional es sólo para personas con intenciones negativas o con actitudes pedantes. Por el contrario, pienso que cuestionar lo convencional ha derivado en, por ejemplo, una mayor posibilidad de que las formas de esclavitud humana lleguen a ser cada vez más evidentes y, por tanto, menos frecuentes. Muchos más ejemplos sobresalientemente positivos se pueden mencionar de cuestionar lo convencional. Así mismo, contamos afortunadamente con personas que lo hacen y son ejemplos al demostrar su confianza al expresarse, hablando sin ningún temor; por ejemplo: Una mexicana notable.

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